ROL DE LA MUJER EN
LA HISTORIA DEL PERÚ
La situación de la mujer en nuestra historia está vinculada a las hazañas o
a la vida cotidiana de ellas.
Hoy las mujeres han rescatado los derechos de igualdad y el respeto a la
dignidad humana, así como su participación en todos los campos no sólo de la
sabiduría humana, sino en los que el hombre ha invadido desde tiempos que se
pierden en la noche de los tiempos.
ÉPOCA PRE INCA
El rol de la mujer fue principalmente doméstico y en algunos casos
también compartieron el desarrollo de la actividad económica de la que dependía
la familia como la agricultura, alfarería, etc.
Sin embargo debemos aclarar que hubo algunas excepciones. Un ejemplo de
liderazgo político y religioso lo constituyeron las supremas sacerdotisas de la
cultura moche (300AC- 700DC), quienes lideraron el culto y se
convirtieron en la autoridad más rica y poderosa de esa sociedad. Dos ejemplos
lo constituyen la “Señora de Cao” (descubrimiento mayo del 2006), quien realizó rituales y
sacrificios humanos representados por una cadena de reos en camino hacia el
dios degollador; confirmando su poder político y religioso. Las mujeres de élite de
San José de Moro (Cultura Mochica) tenían poder por ellas mismas, el cual no
dependía del vínculo con los hombres. Sus actividades estaban totalmente
desligadas del trabajo doméstico y la crianza.
Podemos concluir, que a pesar de algunos claros ejemplos de gobierno matriarcal, esta desempeñó un rol de apoyo y soporte a la unidad familiar de esa época.
Podemos concluir, que a pesar de algunos claros ejemplos de gobierno matriarcal, esta desempeñó un rol de apoyo y soporte a la unidad familiar de esa época.
ÉPOCA INCA
La mujer en el mundo laboral dentro de la sociedad inca tuvo un papel
fundamental el cual ayudo al desarrollo del Imperio incaico.
En la casa la mujer se dedicaba a tejer
vestidos de toda la familia, cuidaba a sus hijos y se ocupaba de la comida y de
preparar la chicha.
En el campo la mujer tomaba parte activa
en las labores agrícolas tanto en la siembra, cultivo, cosecha, selección y
conservación de las semillas.
En el Imperio las acllas, niñas entre 8 y 12 años “escogidas”
por su belleza y aptitudes, eran recluidas en los acllahuasis para ser educadas por las mamaconas. Dejaban el Ayllu de donde
procedían para adquirir un estatus más elevado que el común de la gente, debido
a que pasaban a servir directamente al inca, y por ende, al Sol. En el
Acllahuasi se educaba a las acllas para que puedan producir telas finas y
chicha; es decir, la preparaban para ser la fuerza productiva del imperio.
Aprendían los oficios que se consideraban como básicos de toda mujer: el arte
textil, las artes culinarias, cortesanas y la religión.
El papel de las mujeres de la
nobleza o del Zapa Inca era totalmente diferente, aunque su función
principal era también tejer, hilar y cuidar de sus hijos, tenía mucho más
tiempo para ellas mismas, cuidar su aspecto, etc. La Coya era la primera de las
mujeres, única esposa legítima del Inca.
La participación
de las mujeres en la economía colonial estuvo condicionada por su estatus socio económico y origen étnico.
Las mujeres indígenas se dedicaban al trabajo doméstico. En las ciudades trabajan en las casas y huertas. Las mujeres andinas descendientes
del Inca se le brindo una enseñanza formal bajo la tutela de familias españolas
que les daba lecciones de moralidad, lectura y trabajo manual. Por otro lado,
en la mina de Potosí. A pesar que las leyes prohibían, las mujeres lavaban el
mineral, transportaban leña a los fundidores, cernían el mineral...
Las mujeres negras estuvo destinado al trabajo en chacras, casa, pequeño comercio y
talleres artesanales, ya fueran su condición de libres o esclavas. El negocio
del pan y dulces estaban en manos de mulatas y negras en su mayoría eran
dependientes. Estas mujeres también se alquilaban como amas de leche en la gran
Lima. Ellas trabajaban en casas particulares, recibían comida, casa,
vestidos y un jornal simbólico. Se dio la discriminación hacia la mujer negra o mulata, no podía llevar
zarcillos de oro, perlas, mantos, ni vestidos de seda aunque fueran libres o
esclavas.
Las mujeres españolas y criollas establecían un
comportamiento de obediencia, honestidad, piedad y modestia. Las mujeres españolas y
criollas debían cumplir un rol de la conservación de las tradiciones españolas,
el fomento de la religión en el hogar, el matrimonio. La crianza de los hijos,
asuntos domésticos, control de la servidumbre y enseñanza de valores culturales
y morales son la actividades que debían mantenerlas ocupadas. Sin embargo, una
parte de está élite de mujeres combino el cuidado del hogar y de los hijos con
una participación en la vida económica. Las cuales eran realizadas con el
consentimiento de sus maridos.
La lucha por la emancipación por las mujeres, representó la posibilidad
de un cambio de la escasa participación durante la época colonial, ya que como
se sabe, durante muchos años la mujer estuvo subordinada y sometida al servicio
de su marido y a su voluntad.
Las mujeres
indígenas participaron en los diversos levantamientos que se dieron reclamando
la explotación de los indios por parte del virreinato, apoyaban a los hombres
luchadores o ellas mismas en muchas ocasiones estuvieron al frente del grupo
revolucionario, tal es el caso de Ana de Tarma (1742), quién derroto a los
realistas tras la sublevación de Juan Santos, otra recordada mujer luchadora
hasta el final es Micaela Bastidas quien junto a su esposo lucho en la rebelión
de Túpac Amaru, entre otras recordadas mujeres.
Es importante mencionar que durante la emancipación las mujeres de la
élite que tenían participación durante la gesta en la lucha contra el régimen
colonial, sus acciones eran muchos más toleradas, en diferencia con las mujeres
indígenas quienes muchas de ellas fueron ejecutadas.
Por otro lado, también, muchas de ellas proporcionaban valiosa
información, medicina y alimentos al ejército libertador. Entre las cuales
están las monjas de casi todos los conventos de Lima ayudaron en la confección
de prendas para las tropas libertadoras. Mientras que por su parte, el sobrante
del sector femenino, ayudó aportando joyas, dinero, sus esclavos y criados, y
hasta mano de obra.
Tal fue el aporte de las mujeres de la época en la causa, que el General
Don José de San Martín, ya con el título de “Protector del Perú”, otorgó la
“Banda de Seda” (distinción máxima de la época que se le podía dar a una mujer)
a la sociedad de Damas Patriotas, la cual fue fundada por él mismo.
En conclusión, las mujeres se mostraron como luchadoras por su libertad
y apoyaron en la independencia de su patria. Empezaron a difundir sus ideas
sobre los derechos que deberían de tener, en el ámbito social y político. Su
valiente lucha fue reconocida, sin embargo no podía desenvolverse en las
universidades, entre otras cosas.
Las mujeres pueden ya acudir a la Escuela Normal y luego a la vida
universitaria, lo que derivó en la existencia de mujeres profesionales,
especialmente en el campo del derecho, la medicina y las bellas artes. Sin
embargo, debido a la mentalidad tradicional y machista originó
resistencias, censura y un velado hostigamiento que en muchos casos derivó en
la deserción profesional, especialmente cuando llegaba la hora del matrimonio.
La mujer en la política En los años 30 y 40 del
siglo XIX destacó Francisca Zubiaga, esposa del presidente Agustín Gamarra (La
Mariscala), quien presidió sesiones del Consejo de Ministros y firmó proyectos
de ley.
En los años 30 se da el voto calificado sólo para
las mujeres con educación y con trabajo, consiguiéndose la participación de las
mujeres en las elecciones municipales pero no en las generales. El 7 de
setiembre de 1955, el Congreso de la República, la Ley Nº 12391 reformó la
Constitución vigente, otorgando la ciudadanía a las mujeres mayores de edad que
supiesen leer y escribir. Es en 1956 cuando por primera vez las mujeres votaban
y elegían entre las pocas mujeres que habían sido colocadas en las listas
mayormente conformadas por políticos varones. En 1995 la congresista Martha
Chávez fue la primera mujer en la historia peruana de ejercer la Presidencia
del Congreso.
En
los últimos años la participación laboral de la mujer ha aumentado
considerablemente gracias a mejores condiciones de trabajo y entorno social; es
por ello que hoy en día existe una gran demanda por la búsqueda de niñeras y
Agencias de Nanas, indicativo que demuestra el aumento de la participación de
las mujeres en el mercado laboral.
La mujer de hoy estudia y se prepara para desempeñar cargos gerenciales
y a la vez es madre y esposa; demostrando cualidades y capacidades
excepcionales que son buscadas muchas veces por las empresas: hacer varias
cosas a la vez.
La mujer en la alcaldía de Lima
En el 2006 ninguna alcaldesa fue elegida entre los 42 distritos de Lima,
sin embargo, en el 2010 la disputa por la alcaldía de Lima estaba entre 2
mujeres: Lourdes Flores y Susana Villarán. Esta última mujer acaba de pasar por
una revocación; pero el pueblo limeño la ha respaldado para que siga y culmine
su periodo con éxitos.





